El software de usuario trabaja a nivel lógico (sistema de archivos). Los laboratorios trabajan a nivel físico (comandos ATA/SCSI directos). Si la BIOS o el Administrador de Discos no detectan la unidad con su capacidad correcta, ningún software comercial podrá ayudar; se requiere intervención de hardware profesional.
Muchos usuarios intentan recuperar datos con programas como Recuva o EaseUS cuando un disco deja de aparecer en el explorador de archivos. Estas herramientas son útiles en casos de borrado accidental o formateo lógico, pero fallan completamente ante problemas físicos como daños en la electrónica, cabezales atascados o platos rayados. En un laboratorio especializado, los ingenieros utilizan salas limpias (Clean Room) para abrir las unidades sin contaminarlas, reemplazan componentes electrónicos compatibles y emplean técnicas avanzadas como imagenado sector por sector con control directo del hardware. Solo así se puede extraer información de discos que el sistema operativo considera “muertos”. Elegir entre software y laboratorio profesional puede marcar la diferencia entre recuperar todo o perderlo permanentemente.
