Cuando un disco, SSD o pendrive aparece como RAW, significa que el sistema operativo no puede reconocer la estructura del sistema de archivos. Esto suele generar mensajes como “el volumen no contiene un sistema de archivos reconocido” o “debe formatear el disco antes de usarlo”. En esta situación, muchas personas cometen dos errores graves: usar chkdsk o aceptar el formateo automático. Ambos procesos pueden dañar aún más la información. Por eso, la recuperación de datos sin riesgos comienza evitando cualquier acción que escriba sobre la unidad.
El comando chkdsk, aunque es útil para corregir errores menores en sistemas NTFS o FAT, no está diseñado para reparar una unidad que ya está en estado RAW. Cuando se ejecuta sobre un disco sin sistema de archivos válido, intenta reconstruir estructuras inexistentes y puede sobrescribir metadatos esenciales. Esto significa que archivos recuperables pueden quedar destruidos de forma permanente. Incluso Microsoft recomienda no usar chkdsk en volúmenes RAW porque su ejecución provoca cambios irreversibles.
El formateo automático es aún más dangerous. Aunque Windows ofrezca la opción de “formatear para poder usar el disco”, hacerlo implica reemplazar el sistema de archivos completo. Se crean nuevas tablas, nuevos metadatos y un nuevo índice de archivos, lo que puede sobrescribir información crítica que todavía existe físicamente en el disco. Incluso un “formateo rápido” deja menos posibilidades de recuperación, y un formateo completo puede volver imposible recuperar datos sin laboratorio profesional.
La forma correcta de proceder cuando aparece RAW es evitar cualquier escritura sobre la unidad. No abrir archivos desde ahí, no pasar antivirus, no intentar reparaciones automáticas. El siguiente paso seguro es realizar un clonado bit a bit con herramientas diseñadas para recuperar sectores problemáticos, como ddrescue. Esto permite trabajar sobre una copia y no sobre el disco original, reduciendo al mínimo los riesgos de pérdida definitiva. La copia también permite utilizar software profesional de análisis profundo sin alterar la unidad dañada.
Una vez que se tiene una imagen estable, el análisis de recuperación puede detectar firmas de particiones, reconstruir tablas GPT o MFT, y recuperar archivos completos incluso si la metadata está parcialmente destruida. Programas como R-Studio, DMDE o UFS Explorer están diseñados específicamente para este tipo de situaciones. Estos softwares pueden leer directamente la estructura interna del disco, identificar fragmentos, y reconstruir directorios de forma más precisa de lo que podría hacer cualquier herramienta de reparación automática.
Finalmente, para evitar que el problema se repita, es recomendable analizar el estado físico del dispositivo: sectores defectuosos, fallos en la electrónica, desconexiones, temperaturas altas o desgaste de la memoria NAND. Cuando un dispositivo se vuelve RAW, suele ser una advertencia de que su vida útil está comprometida. Por eso, la mejor estrategia es recuperar los archivos, reemplazar la unidad y establecer un sistema de copias de seguridad. La prevención y una respuesta adecuada garantizan que la recuperación sea segura y exitosa.
