Abrir un disco duro fuera de un entorno controlado es una sentencia de muerte para los datos. El cabezal de lectura vuela a nanómetros de la superficie del plato, girando a 7200 RPM.
Una partícula de polvo es microscópica para nosotros, pero para el cabezal es como una roca en la autopista. Al chocar, provoca un aterrizaje forzoso (Head Crash), arañando los platos y convirtiendo los datos magnéticos en polvo magnético irrecuperable. Los laboratorios usan cámaras de flujo laminar Clase 100 para asegurar un aire libre de partículas.
